Música en las casas lúdicas

Desde el 2014, la Cancillería y la Fundación Nacional Batuta trabajan de manera conjunta en el proyecto Música en las casas lúdicas, cuyo objetivo principal es atender a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ), mediante procesos de formación musical garantizando así un espacio de protección que funcione como mecanismo para la prevención del reclutamiento por parte de grupos al margen de la ley.

A través de este proyecto la FNB confirma la vocación de servicio de una institución que contribuye con las aspiraciones nacionales de paz y reconciliación. El proyecto de casas lúdicas es una iniciativa de la Cancillería en el marco del Programa Integral Niños, Niñas y Adolescentes con Oportunidades y tiene como objetivo brindarles a los NNAJ en zonas de alta influencia de grupos armados ilegales, alternativas distintas a la ilegalidad, con el fin de que desarrollen sus potencialidades, generando ambientes y espacios protectores que garanticen su desarrollo mediante programas educativos, deportivos y culturales.

El proyecto de Música en las casas lúdicas surgió luego de que el Gobierno nacional tomase la iniciativa de acoger la Resolución 1612 de 2005 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la prevención y la lucha contra el reclutamiento armado infantil.
Gracias a esta iniciativa, los menores de Istmina, Tadó, Atrato, Acandí y Quibdó en Chocó; Codazzi en Cesar; San Bernardo del Viento en Córdoba; San José del Guaviare en Guaviare, Tolú Viejo en Sucre; Santa Rosa del Sur en Bolívar; Chaparral en Tolima; y Samaniego en Nariño, han contado con estos espacios en los cuales la FNB ofrece formación musical de calidad.

En este momento la FNB atiende, a través del programa Música en las casa lúdicas, un promedio de 1.328 beneficiarios en siete Centros musicales ubicados en los municipios de El Bagre (Antioquia), San Bernardo del Viento (Córdoba), Fortul (Arauca), Acandí, Atrato, Tadó e Itsmina (Chocó) ofreciendo el programa de Iniciación musical y coro. Este programa tiene una intensidad de cinco horas a la semana, tres horas dedicadas al ensamble de iniciación y dos horas al trabajo coral, lo que significa que los NNAJ atienden al programa como mínimo dos días a la semana; generalmente, los NNAJ son atendidos tres veces por semana, respondiendo así a la necesidad de tener actividades que requieren tiempo de dedicación y compromiso constante.