La Noche de la OSJMB

En las afueras del teatro el único objetivo era lograr un buen lugar para que alguno de los jóvenes músicos volteara su mirada y saludara. En los camerinos ellos afinaban una y otra vez sus instrumentos, otros intentaban hacer un nudo de corbata o peinar bien sus cabellos para salir con total elegancia al escenario, mientras una trompeta acompañada de un trombón interpretaba Cali Pachanguero del Grupo Niche.

El concierto “Campaña Batuta 2015” no daba más espera, ya eran las 8 de la noche en el Teatro Julio Mario Santo Domingo. Los dueños de la noche empezaron a salir y ocupar sus asientos, los nudos de las corbatas habían quedado bien hechos y los cabellos bien peinados, la concertino salió, afinó con la orquesta, se sentó y por último, el director camino a su atril, tomó la batuta en su mano derecha, la movió de lado a lado, y el silencio se rompió.

Los Do, Re, Mi, Fa, Sol ,La ,Si sonaron muchas veces, los músicos que estaban esa noche lo sabrán, pero los rostros que expresaban sorpresa, orgullo, alegría y admiración era las notas que interpretaban todos los asistentes al concierto.

Intermedio: Afuera del teatro se tomaba tinto y se esperaba el momento de volver a los asientos del teatro para escuchar a el pianista invitado. En los camerinos ellos vuelven afinar, hacer nudos de corbatas y a peinar sus cabellos.

Era el turno del pianista Alexandre Moutouzkine, los jóvenes de la orquesta parecían mantener todo bajo control, daban la impresión que el tocar con un solista reconocido como uno de los mejores del mundo no los intimidaba. Alexandre tomó asiento, Juan Pablo movió la Batuta y de ahí en adelante la sincronía entre el artista ruso y la OSJMB cautivo a los cientos de espectadores, al punto que con sus aplausos ininterrumpidos pidió el bis del pianista. El concierto había quedado en un altísimo nivel, así que la interpretación de cierre no podía ser la excepción. El silencio, esta vez, fue más largo que al comienzo, y cuando los tambores sonaron, no fue una pieza de música clásica, era el porro San Pelayo del compositor Victoriano Valencia.

Juan Pablo Valencia, director de la orquesta, además de dirigir disfrutaba cada melodía que sonaba se convirtió en el animador que invitaba al público a seguirlos con las palmas, y si el teatro hubiese tenido una pista de baile de seguro todos los asistentes hubieran arrancado a bailar. En las afueras del teatro los abrazos, reconocimientos y fotografías con los jóvenes músicos alargaron la velada hasta pasadas las 10 de la noche. En los camerinos las partituras se guardaron, los estuches se cerraron, pero solamente por un tiempo, porque la Orquesta Sinfónica Juvenil Metropolitana Batuta promete tomarse, no sólo los teatros, sino, los corazones de quienes tengan la oportunidad de escucharla.

Por: Andrés Rincón Maldonado

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