Música para la reconciliación tiene garantizada su continuidad en 2019

Música para la reconciliación, el programa de formación musical más destacado de la Fundación Nacional Batuta y desarrollado en asocio con el Ministerio de Cultura, tiene garantizada su continuidad.


Este programa se implementa desde 2001 con la finalidad de garantizar el ejercicio de los derechos culturales de 18.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes víctimas del conflicto armado y en condición de vulnerabilidad social, mediante la formación, práctica y disfrute de la música desde una perspectiva social.

El programa cuenta con tres enfoques: el modelo orquesta-escuela que se basa en la práctica musical colectiva; el acompañamiento psicosocial que promueve procesos de aprendizaje significativo; y un enfoque de derechos que concibe la música como una herramienta de inclusión y movilidad social.

Los participantes reciben formación en iniciación musical (ensamble y coro) y 700 de ellos son atendidos mediante el componente de discapacidad.

Carmen Inés Vásquez, ministra de Cultura, sostuvo que “con la destinación de los recursos para el programa Música para la reconciliación para 2019 le estamos diciendo al país que estamos comprometidos con las diversas zonas del país para seguir construyendo nación desde los territorios por medio de la cultura”.

 

Balance 2018

Durante 2018, el programa Música para la reconciliación benefició de manera directa a 20.928 niños, niñas, adolescentes y jóvenes; de los cuales el 51% son de género femenino, y el 49%, masculino. Respecto a su etnia, el 9% son afrocolombianos, 5% son indígenas y el 86% mestizos.


Del total de niños y jóvenes atendidos, el 75% presentan condición de vulnerabilidad, según su puntaje en el Sisbén correspondiente al régimen subsidiado; el 59% corresponde a víctimas del conflicto, el 93% al estrato socioeconómico 1 y el 42% viven en hogares con madres cabeza de familia.

Los resultados del proceso formativo del programa Música para la reconciliación se dieron a conocer en el nivel territorial, mediante la realización de 524 conciertos, los cuales contaron la participación de los padres de familia y comunidad cercana a los centros musicales. Por otro lado, en la estrategia de acompañamiento psicosocial, se realizaron 1.300 jornadas de animación de lectura, 340 cine-foros, 340 talleres con niños, niñas, adolescentes y jóvenes, 220 planes caseros, 44 jornadas de inclusión social y 44 talleres de sensibilización.

Para María Claudia Parias Durán, Presidenta Ejecutiva de la Fundación Nacional Batuta, “además de su gran impacto social, este programa continúa mostrando grandes evidencias de su efectividad y poder transformador, en aspectos como el aumento de la autoestima de los participantes en las variables de autoimagen, autocuidado, autocontrol, confianza y seguridad en sí mismo; el liderazgo, la resiliencia, el trabajo en equipo y las habilidades comunicativas”.

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