18 mil niños y jóvenes de los 32 departamentos del país participarán en 47.212 sesiones de música

Música para la reconciliación está integrado por niños, niñas, adolescentes y jóvenes entre 6 y 17 años, y personas con discapacidad hasta los 25 años. Los 131 centros musicales funcionan en 84 municipios de Colombia.

Con una inversión superior a los $15 mil millones, el Ministerio de Cultura y la Fundación Nacional Batuta implementan el programa ‘Música para la reconciliación’, que anualmente beneficia a 18 mil niñas, niños, adolescentes y jóvenes en condición de vulnerabilidad o víctimas de la violencia en los 32 departamentos del país.

El programa ofrece formación en iniciación musical en 131 centros que funcionan en todo el país. A través de la música, los participantes del programa, aprovechan mejor su tiempo libre, fortalecen sus habilidades y destrezas, y desarrollan competencias socioemocionales.

“Con esta iniciativa promovemos el desarrollo de competencias artísticas y sociales a través de la formación musical. Nuestro objetivo es aportar desde la cultura a la transformación social de los territorios y al mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos desde sus primeros años”, aseguró Carmen Inés Vásquez Camacho, ministra de Cultura.

Durante este año se desarrollarán 47.212 sesiones de clase, 524 muestras musicales y conciertos en el territorio; así mismo se realizarán 2.040 actividades de acompañamiento psicosocial para contribuir en la construcción de un proyecto de vida, el fortalecimiento desde las competencias, habilidades, emociones y relaciones sociales que mitigan y resarcen las condiciones de los participantes que atiende el programa.

Por su parte, María Claudia Parias Durán, presidenta Ejecutiva de la Fundación Nacional Batuta, explicó que “por cinco años consecutivos el Ministerio de Cultura ha sido nuestro socio estratégico para implementar el programa ‘Música para la reconciliación’ que permite que miles de niñas, niños, adolescentes y jóvenes transformen sus vidas mediante la práctica musical colectiva”.

Según la directiva “los participantes superan los efectos de experiencias emocionales difíciles, expresan felicidad y satisfacción, amplían sus redes sociales y mejora la interacción con su familia al formar parte de este programa”.

De acuerdo con la Ministra de Cultura, los más interesante del proceso de aprendizaje que suscita el programa es que vincula a las familias y a la comunidad de la zona donde funciona el centro musical, y al hacerlo, hace de la cultura una herramienta de transformación social de los territorios.

“Con iniciativas como esta consolidamos el ‘Pacto por la promoción y protección de la cultura y desarrollo de la economía naranja’ que consignamos el Plan Nacional de Desarrollo para garantizar que los colombianos en cualquier parte del país puedan ejercer sus derechos culturales y participen en las experiencias culturales, artísticas y simbólicas”, agregó Carmen Inés Vásquez Camacho, ministra de Cultura.

‘Música para la reconciliación’ se desarrolla a partir de tres ejes: el modelo orquesta-escuela que se basa en la práctica musical colectiva; el acompañamiento psicosocial que promueve procesos de aprendizaje significativo; y un enfoque de derechos que concibe la música como una herramienta de inclusión y movilidad social.

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