Programa Talentos Batuta: Una oportunidad para la movilidad social y la equidad educativa

Desde 2015, la Junta Directiva de la Fundación Nacional Batuta y el equipo directivo de la entidad han trabajado mancomunadamente en el diseño de un programa cuya finalidad es permitir a los jóvenes vinculados al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles- Batuta acceder a la formación superior como un camino de vida; como una oportunidad efectiva de transformación social. 

Esta iniciativa es pertinente y significativa en tanto, a lo largo de los 27 años de existencia de Batuta, más de 450 mil niños, niñas, adolescentes y jóvenes en Colombia han tenido acceso a procesos de formación y disfrute de la música a través de las prácticas colectivas en ensambles de iniciación, coros y orquestas sinfónicas; un hecho ampliamente reconocido por el sector musical, cultural y social del país. 

Como una propuesta totalmente coherente con estos resultados, nace el programa Talentos Batuta que busca ampliar las oportunidades para aquellos jóvenes que han encontrado en la música un proyecto de vida y que por sus orígenes socioeconómicos y los contextos en los cuales están creciendo, requieren tanto de apoyo financiero como de acompañamiento académico que les permita hacer realidad el sueño de ser músicos*.

En 2015, para el diseño metodológico de Talentos Batuta, la Fundación Nacional Batuta realizó un ejercicio interno de análisis de ex estudiantes de Batuta quienes permanecieron en los procesos de formación entre 4 y 5 años. Con el propósito de identificar cuántos de ellos acceden a la formación superior y cuántos se convierten en músicos , se realizaron entrevistas y encuestas a una muestra representativa de 146 personas. Algunos de los hallazgos relevantes del ejercicio son los siguientes:

Para el 61% de los estudiantes, Batuta se convirtió en su única oportunidad y primera experiencia de formación musical.

El 54% de los estudiantes que salieron de Batuta no accedieron a estudios superiores, técnicos, tecnológicos o universitarios.   

El 45% de los estudiantes que salieron de Batuta, si hicieron estudios superiores, técnicos, tecnológicos o universitarios. 

De ese 45%, el 36% continuó sus estudios musicales a nivel superior; el 23% continuó con estudios superiores en administración, finanzas, contaduría y afines; el 15% continuó con estudios superiores en ingeniería; el 9% continuó con estudios superiores en el sector de la salud; el 9% continuó con estudios superiores en el sector de las ciencias humanas y el 7%, continuó en otras carreras como arquitectura, gastronomía, matemáticas y biología.

Anualmente, un promedio de 3.500 jóvenes hacen parte de las 47 orquestas de Batuta existentes en los 25 municipios en donde se ofrece el programa de formación orquestal y de ese programa, cada año salen de los centros musicales un promedio de 245 jóvenes. Si se realiza una extrapolación de los hallazgos del estudio aplicado, se puede deducir que 54%, es decir, 132 de esos jóvenes, no acceden a educación superior ni en música, ni en otras disciplinas a pesar de haber permanecido en los programas de formación musical y orquestal por más de cuatro años; algunas de las razones hipotéticas de esta situación son las condiciones socioeconómicas; la procedencia de municipios y regiones alejados de una oferta académica superior en música y la falta de acompañamiento en la orientación profesional**.

A partir de estas ecuaciones, el programa Talentos Batuta busca que, entre 2018 y 2021, 100 jóvenes que probablemente no tendrían acceso a la formación superior en música –es decir, el 40% de los egresados-, provenientes de municipios alejados de las centralidades y de la concentración de oferta formativa, y de escasos recursos económicos, cuenten con acompañamiento técnico y apoyo financiero para acceder a la universidad. 

Para la Fundación Nacional Batuta crear este camino de oportunidades es la mejor manera de afincar el principio según el cual la música genera transformaciones sociales reales en Colombia. La posibilidad de que estudiantes destacados a nivel musical logren acceder a la formación superior en música implica ayudarles a construir competencias para su desarrollo social y productivo. 

Considerando, además, que estos estudiantes son personas de estratos 1 y 2, y, en algunos casos, víctimas del conflicto armado, y que están expuestos a situaciones de violencia en sus lugares de origen, ayudarles en su acceso a la formación musical implica, también, coadyuvar a elevar su calidad de vida y en algunos casos, a cambiar radicalmente su situación de inequidad pues no solamente se considera la cualificación de su talento sino su posible incorporación a una vida laboral deseable, con el consecuente aumento de su productividad.    

Talentos Batuta descansa también en la idea de generar capital humano y capital social en el país, ya que, además de fomentar dos de las tres capacidades básicas del desarrollo humano integral, -la de adquirir conocimientos y la de disfrutar de un nivel de vida digno-, toma en cuenta la importancia de desarrollar capacidades y habilidades, así como la de proyectar expectativas sobre un futuro deseable y la de participar activamente en una sociedad que se percibe más justa, equitativa e incluyente. 

Es por estas razones que afirmamos que el programa Talentos Batuta es un mecanismo para generar movilidad social y es, también, uno que permite poner a la música en el centro de las esperanzas de los jóvenes más vulnerables del país.    


María Claudia Parias Durán 

Presidenta Ejecutiva

Fundación Nacional Batuta 


*   Estudio información de experiencias profesionales de ex estudiantes Batuta- Proyecto 25 años, Ing.  Javier Leonardo Díaz García, Documento interno, Fundación Nacional Batuta, Bogotá, 2015.

**   Las estadísticas provenientes del estudio de Batuta coinciden con las cifras del Ministerio de Educación Nacional en cuanto a coberturas del nivel de educación superior: “Las condiciones socioeconómicas del estudiante y su desempeño académico durante los ciclos de básica y media se pueden convertir en barreras para el ingreso y permanencia en la educación superior. Si bien la cobertura en 2013 de este nivel educativo fue de 45,5 % (8,4 p. p. más que en 2010), la tasa de absorción para 2013 fue de alrededor del 70,0 %, lo que indica que aproximadamente uno de cada tres jóvenes no logra concretar el tránsito entre la educación media y la superior. Por su parte, la tasa de asistencia a educación superior de jóvenes entre 17 y 21 años pertenecientes a hogares pobres fue de 9,2 % y para los hogares vulnerables llegaba al 19 %, lo que contrasta con la tasa de asistencia de los jóvenes de mayores ingresos la cual se ubicó en 61,7 % (ECV 2012)”.  En:  Plan Nacional de Desarrollo Todos por un nuevo país, 2014-2018 https://observatorioplanificacion.cepal.org/sites/default/files/plan/files/Colombia_Plan_Nacional_de_Desarrollo_2014_2018.pdf 

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